Mientras la costa caribe y los santanderes siguen siendo el fortín del
vallenato a nivel nacional, para algunos artistas dejó de importar no estar sonando en la programación de
las emisoras de la capital. Y aunque esto siga siendo el talón de Aquiles para
aquellos que buscan un sitial en este género tan duro, solo basta decir; Que aquí
no hay la más mínima posibilidad que
entre un artista nuevo, están los que están y son los que son.
El artista de las juventudes
Churo Díaz es la clara muestra que no se necesita sonar en Bogotá para llenar
una discoteca, en días pasados en su lanzamiento puso a cantar sus canciones a
un público que le pedía su flamante repertorio a gritos, seguidores cada
vez más digitales, más cercano a la realidad de los gustos y preferencias, que No oyen radio bogotana dependiendo menos
del criterio de un Director de radio.
En el género Urbano paso algo
similar con Yelsid, este artista no reporta sonadas en la ciudad Bogotá, pero lleno
4 discotecas en distintas zonas de la capital, solo sonando en estaciones de la
policía, del ejército, en las locales, en los piratas y al destinado esfuerzo
en las redes sociales que cada artista debe fortalecer siempre. Ya que solo este
medio les será útil en el presente y futuro del mercado musical, donde algunos siguen
creyendo que la música les pertenece y pueden influenciar los gustos y preferencias como antes,
despierten que estamos en otro momento.
Estos fenómenos musicales en
ambos géneros utilizados como ejemplo, dan pie para reafirmar que en la capital
de la republica hace rato dejaron de importar las imposiciones de los
directores de las emisoras, en el caso del genero vallenato no queda absolutamente
nada, la apuesta de Radio Uno al género popular le está dando resultados, y a Olímpica
Stereo con ese bajonazo le toca reacomodar su programación ante el ascenso de
su competencia directa, dejando más limitantes al tema de nuevos artistas. Si antes usted era recibido con el No en la boca,
ahora ni se inmute en llevar su disco bajo el brazo, porque la respuesta es la
misma desde tiempos inmemorables.
El vallenato en Bogotá se volvió clandestino,
la discoteca Matilde Lina funciona como impulsor de la misma, con un público
definido en los amantes del género, y con un trabajo de posicionamiento
indicado como templo del vallenato. Pero son los nuevos artistas quienes a través
de sus redes sociales impulsan sus trabajos musicales con tal destreza en el
caso del Churo Díaz, que lleno dos discotecas seguidas este fin de semana, y
solo reportaba hasta el viernes una sonada en Bogotá según el National Report. Como cambiaron los tiempos, veo algunos
artistas vallenatos con buenas sonadas a nivel nacional, pero que ya no tocan
como antes, con razón tanto cambio últimamente de representantes, acordeoneros y demás,
una realidad musical clara y palpable sin componte para estos tiempos donde las
canciones ya duran poco en la recordación de la gente, y los artistas sufren más
por magnificar y sostener su imagen.
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